sábado, 1 de diciembre de 2007

Intenciones disfrazadas

Todo el tiempo. Cuando se desnudan, las verdades quedan descubiertas en la escena. Gusta que se disfracen… gusta jugar a disfrazarlas con verosimilitud. Que parezcan verdaderas todo el tiempo. Pasa, que si se destapan crudamente, amenaza una oleada de desconfianza y frialdad vacía.

Siempre se disfraza para parecer a lo más parecido que soy. En verdad, las intenciones se autodisfrazan con una sutileza que traspasa el telón de los significados.

Cruzamos a una estatua viviente en La Boca; Ella estaba allí: como una estatua. Y me engañó, por un momento pensé que era verdaderamente una estatua. Y no. No lo era. Alguien disfrazó su intención: ser una estatua. Y bueno… se disfrazó y me hizo creer por 2 segundos que era una estatua de verdad. Ingenuidades o perversidades de la mirada…

Un sombrero siniestro, un par de lentes vintage, rush desafiante, rubor de muñeca, un colgante con una llave: disfrazan una intención que nace en nosotros mismos. Los otros quedan a un lado. Total… mis intenciones son estas y ya. Maldito mundo individualista.

Divierte cuando pongo en escena las mías, para compartirlas con los otros. A veces tomo un ratito prestada alguna que otra.

Uno de estos días, cedieron el disfraz de Batman..! Siempre creí que era mejor el de la Batichica, sin embargo, casual y causalmente, me gustó- por ese momento- ser hombre murciélago…enceguecer a la mirada propia, para sentir completamente con otros sentidos.