Todo el tiempo. Cuando se desnudan, las verdades quedan descubiertas en la escena. Gusta que se disfracen… gusta jugar a disfrazarlas con verosimilitud. Que parezcan verdaderas todo el tiempo. Pasa, que si se destapan crudamente, amenaza una oleada de desconfianza y frialdad vacía.
Siempre se disfraza para parecer a lo más parecido que soy. En verdad, las intenciones se autodisfrazan con una sutileza que traspasa el telón de los significados.
Cruzamos a una estatua viviente en
Un sombrero siniestro, un par de lentes vintage, rush desafiante, rubor de muñeca, un colgante con una llave: disfrazan una intención que nace en nosotros mismos. Los otros quedan a un lado. Total… mis intenciones son estas y ya. Maldito mundo individualista.
Divierte cuando pongo en escena las mías, para compartirlas con los otros. A veces tomo un ratito prestada alguna que otra.
Uno de estos días, cedieron el disfraz de Batman..! Siempre creí que era mejor el de